"Estoy a favor de los derechos de los animales al igual que de los derechos humanos. Es la única manera de ser un humano completo".

- Abraham Lincoln


En algún lugar, bajo la lluvia, siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz.
Mostrando entradas con la etiqueta weimaraner. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta weimaraner. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de enero de 2011

La gata Delfina

Toda mi vida le tuve miedo a los gatos, sentía que cada vez que me acercaba, ellos olían mi miedo y estaban listos para atacarme. Eso por supuesto logró que no se me pase por la cabeza tener un gato como mascota.
Cinco años atrás estaba en la universidad sentada en la cafetería y llegó una chica, se sentó en el otro extremo del lugar, puso su maleta en el piso y de pronto me di cuenta que algo extremadamente pequeño venia hacía mi tambaleándose.
Me levanté para darle el encuentro y pum! era un gato.
Las condiciones del pobre animalito eran terribles, no pasaba de las dos o tres semanas de nacido, parecía que parte de la bolsa que recubre a los recién nacidos estaba todavía en su piel, y por supuesto cuando lo levante era puro hueso sin contar que las pulgas se lo estaban literalmente comiendo.
Corrí donde esta chica y le pregunté que había pasado y ella me dijo que lo había encontrado en un basurero y que el cuidador del lugar escuchó durante tres días como lloraba.
Sin pensarlo mucho – cuando se trata de un animal indefenso, la razón no es mi mayor aliada - decidí llevarlo al veterinario.
Luego de esperar un par de horas hasta que abran el lugar, entré y les dije lo que había sucedido y que lo revisen, lo bañen, le den los remedios necesario si ven que los necesita y que yo en la tarde vendría por el (luego supe que era ella).
Mientras tanto yo tenía que lidiar no solo con mi miedo a los gatos, sino con decirle a mi marido que tendríamos un nuevo integrante en la familia y que habría que encontrar la manera que mis perros no se lo coman.

La llamada fue algo así:

-       Hola amor!
-       Hola puncelita (apodo puesto por mi marido)
-       Te cuento algo, me encontré una gatita en terribles condiciones y por supuesto no la puedo dejar botada así que me la voy a llevar a la casa. Ahhh y por cierto hay que pagar el veterinario! Besos!! 

Cuando él llego a la casa le conté toda la historia y le dije que la gatita se encontraba en un tratamiento contra una infección intestinal, que había que darle dos veces al día un antibiótico y que si él me puede dar una mano porque cada vez que me acerco, ella me saca los diente. Él, después de un largo suspiro accedió.

Pasaron las semanas y las dos empezamos a acercarnos, yo le perdí totalmente el miedo y ella me vio como su tabla salvavidas.
Delfina es la niña mi ojos, una gatita extremadamente tímida y miedosa que encontró en mi y en mi hijos un refugio. Lastimosamente no se lleva nada bien con mi marido. No hay química jajaja.

Tres años más tarde trajimos a nuestra casa un gatito macho al que le pusimos de nombre Sawyer. Pero esa es otra historia.

            mi niña                                                        Sawyer y Delfina