"Estoy a favor de los derechos de los animales al igual que de los derechos humanos. Es la única manera de ser un humano completo".

- Abraham Lincoln


En algún lugar, bajo la lluvia, siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz.
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jueves, 10 de marzo de 2011

QUIERO DEJARLO TODO! por Joan Fremo



La siguiente narración es una dramática descripción de la realidad que viven muchas personas que administran refugios o rescatan perros abandonados. Este texto fue escrito por Joan Fremo, la ya fallecida fundadora de "Pyrangels", una red de acogida de perros abandonados o maltratados en España. Su obra fue una gran ayuda y fuente de inspiración para muchos en su país. Para nosotros, quienes nos dedicamos a ayudar animales abandonados, es un claro reflejo de nuestra propia realidad. ¡Quiero dejarlo todo! Estoy mal de salud; hay días en que me siento tan mal que casi no me puedo mover. Mis cuentas de teléfono son astronómicas, ya me podría haber comprado una furgoneta nueva con el dinero que he gastado estos últimos tres años en animales que no eran míos. ¡Quiero dejarlo todo! Me paso horas y horas mandando mensajes de correo electrónico sobre perros. Si hay 500 mensajes cuando empiezo a trabajar, a la cuatro de la mañana, cuando apago el ordenador, todavía quedan otros 500 mensajes por leer. ¡Quiero dejarlo todo! Dios Mío, no tengo ni tiempo para mandar e-mails a mis amigos. Ya no me acuerdo del último libro que leí, y ya no me interesa mi abonamiento al periódico local; antes me divertía leerlo de la primera pagina a la última, pero ahora casi siempre termina en el fondo de la jaula de la ardilla, sin leer. ¡Quiero dejarlo todo! Me he pasado días mandando e-mails a medio mundo intentando encontrar una casa adoptiva para los perros; ayuda para un perro que se esta debilitando en un refugio, pero sus días están contados, y el refugio ha tenido que sacrificarlo para hacerle sitio a la siguiente alma en pena. ¡Quiero dejarlo todo! Os lo aseguro que cuando me alejo de mi ordenador para estirar las piernas y sacar los perros afuera, es solamente para volver y encontrarme otro perro que necesita ayuda desesperadamente. Hay veces en que me horroriza mirar mi correo electrónico ¿Cómo voy a encontrar los fondos y la ayuda para volver a salvar a otro perro? ¡Quiero dejarlo todo! Salvo un perro y dos más lo reemplazan. Primero que si un dueño ya no quiere a su perro porque no quiere quedarse en su patio sin vallas. Un macho ileso merodea. Una perra que se quedo embarazada de un perro callejero. Un cachorro de tres meses que mato unos pollitos. Esta persona que se muda de casa y necesita dejarnos a su perro. Os pregunto amigos míos: ¿qué pequeña o gran ciudad, qué estado no permite tener un animal domestico? ¡Quiero dejarlo todo! Acabo de recibir otra fotografía, otra alma en pena con ojos atormentados que se asoman desde un cuerpo mal nutrido. Oigo gemidos en mis sueños, sufro pesadillas durante días. ¡Quiero dejarlo todo! Muchos de los criadores de perros no parecen querer oír hablar de nuestros perros. Los criadores no se dan cuenta, o simplemente no les importa, cuántos de sus perros de raza se mueren en nuestros refugios. ¡Quiero dejarlo todo! Acabo de colgar el teléfono, "¿Es usted Pyrangels? Queremos adoptar un macho para aparearlo con nuestra perra". ¡Pero cuántas veces tengo que explicarlo! He intentado hablar de genética, sobre salud y pedigríes. Explico que el refugio ¡CASTRA a sus animales! Generalmente acabo llorando, informándoles de la cantidad de animales que mueren en refugios a lo largo y ancho de nuestra nación, cuando describo la SITUACION EN LA QUE MUCHOS DE ESTOS ANIMALES SON ENCONTRADOS. Me pregunto si realmente me escuchan. ¡Quiero dejarlo todo! No es que no tenga ya suficientes perros recogidos en mi refugio de los que preocuparme. Hay otras personas que han colocado perros sin tener cuidado y no se encuentran presentes para aconsejar a sus nuevos dueños. ¡Quiero dejarlo todo! Hay algunos refugios que parecen hacer gala por su falta de escrúpulos: acaparadores, individuos que se dedican a estafar usando la ayuda a los perros como pretexto para sacarse unas ganancias. Los que pretenden acomodar a todos los perros encontrados sin diferenciar en base al temperamento y las circunstancias particulares de cada animal, poniendo en peligro de esa manera a sus colegas de otros refugios, así como a los nuevos dueños de dichos perros por no haber sido honestos. ¡Quiero dejar esto! He creído en gente que no era la justa, puse mi fe en ellas y me han destrozado el corazón. ¡Quiero dejarlo todo! PERO ENTONCES... Mi perro Magnus apoya su cabeza en mi regazo, él me conforta con su gentil presencia. La idea de sus primos sufriendo me acongoja. ¡Quiero dejar esto! PERO ENTONCES... Uno de esos 500 e-mails es de una persona que ha acogido un perro. Me agradecen el haberle proporcionado el perro más maravilloso del mundo, no se pueden imaginar la vida sin su amigo. Sus vidas han cambiado y me están muy agradecidos por ello. ¡Quiero dejarlo todo! PERO DE REPENTE... Uno de mis perros ha visitado una casa de reposo, una residencia. Un paciente que se ha pasado los últimos años sin ser capaz de comunicar, de conectar, alza la mano para acariciar la enorme cabezota en su regazo, hablando sin dificultad sus primeras palabras en años a esa amable criatura peluda. ¡Quiero dejarlo todo! PERO DE REPENTE... Jamie dio sus primeros pasitos agarrado a nuestro perro. “Joan, deberías de ver este perro cuidando de ese gato herido”. “Estuve tan enferma... OH, Joan, y el perro sin apartarse de mí por un momento”. ¡Quiero dejarlo todo! Recibo un mensaje electrónico de un colega: “No sé nada de ti desde hace tiempo. ¿Estás bien? Ya sabes que me preocupo por ti”. ¡Quiero dejarlo todo! Y ENTONCES... Una docena de ayudantes se unen a nosotros para echarnos una mano, transportar, tirar de algo, dar ánimos. Tengo amigos a los cuales no he visto nunca, pero compartimos lagrimas, alegrías y todo lo que hay por el medio. No estoy sola. Estoy bendecida por mi familia del alma, mis amigos colegas rescatadores de perros. Solo hace unos días un amigo compartió su ingenio y saber conmigo, su e-mail a últimas horas de la noche me levanto los ánimos. A veces son amigos que solo tienen tiempo para mandarte una sonrisa. A menudo son mis amigos que me mandan noticias de más perros necesitados. Hay rescatadores de perros que si ven un transporte inestable hacen de todo para remediarlo. Rescatadores que se quedan a pasar la noche o cuidarían tu perro mientras tu buscas un medio de transporte. Hay Rescatadores que no están acostumbrados o no se sienten cómodos con las razas de tus perros, pero dejan de lado sus miedos para ayudarte. Hay Rescatadores cuyas palabras alegran nuestros corazones. Casas adoptivas que aman al perro que tú has rescatado y le hacen recobrar de nuevo su cuerpo y espíritu. Casas que acogen a perros y tratan de acomodar a tu protegido, aunque no sea de su raza preferida. Rescatadores a los que contactamos para pedir ayuda de muchas maneras, que nos contestan, oyen nuestras suplicas. Rescatadores que se convierten en familia , nuestra fuerza, nuestros camaradas en la batalla. Yo sé que no puedo salvar a cada perro necesitado. Yo sé que mis esfuerzos son como una gota de agua en un océano. Yo sé que si acojo a un perro más, los que tengo sufrirán. ¡Quiero dejarlo todo! Pero no pienso darme por vencida. Cuando esté desesperada acariciaré la cabeza de mi perro Magnus mientras leo los mensajes electrónicos de mis colegas Rescatadores. Lloraré con ellos, me reiré con ellos y así me ayudaran a encontrar la fuerza para salir adelante. ¡Quiero dejarlo todo! Pero no hoy. Hay otro mensaje electrónico, otro perro que necesita un Refugio. Estas palabras están dedicadas, con amor y agradecimiento, a todos mis colegas Rescatadores. ... Joan Fremo 19/02/03. Claro que no podemos dejarlo todo… “PORQUE ELLOS LO MERECEN”

viernes, 28 de enero de 2011

La gata Delfina

Toda mi vida le tuve miedo a los gatos, sentía que cada vez que me acercaba, ellos olían mi miedo y estaban listos para atacarme. Eso por supuesto logró que no se me pase por la cabeza tener un gato como mascota.
Cinco años atrás estaba en la universidad sentada en la cafetería y llegó una chica, se sentó en el otro extremo del lugar, puso su maleta en el piso y de pronto me di cuenta que algo extremadamente pequeño venia hacía mi tambaleándose.
Me levanté para darle el encuentro y pum! era un gato.
Las condiciones del pobre animalito eran terribles, no pasaba de las dos o tres semanas de nacido, parecía que parte de la bolsa que recubre a los recién nacidos estaba todavía en su piel, y por supuesto cuando lo levante era puro hueso sin contar que las pulgas se lo estaban literalmente comiendo.
Corrí donde esta chica y le pregunté que había pasado y ella me dijo que lo había encontrado en un basurero y que el cuidador del lugar escuchó durante tres días como lloraba.
Sin pensarlo mucho – cuando se trata de un animal indefenso, la razón no es mi mayor aliada - decidí llevarlo al veterinario.
Luego de esperar un par de horas hasta que abran el lugar, entré y les dije lo que había sucedido y que lo revisen, lo bañen, le den los remedios necesario si ven que los necesita y que yo en la tarde vendría por el (luego supe que era ella).
Mientras tanto yo tenía que lidiar no solo con mi miedo a los gatos, sino con decirle a mi marido que tendríamos un nuevo integrante en la familia y que habría que encontrar la manera que mis perros no se lo coman.

La llamada fue algo así:

-       Hola amor!
-       Hola puncelita (apodo puesto por mi marido)
-       Te cuento algo, me encontré una gatita en terribles condiciones y por supuesto no la puedo dejar botada así que me la voy a llevar a la casa. Ahhh y por cierto hay que pagar el veterinario! Besos!! 

Cuando él llego a la casa le conté toda la historia y le dije que la gatita se encontraba en un tratamiento contra una infección intestinal, que había que darle dos veces al día un antibiótico y que si él me puede dar una mano porque cada vez que me acerco, ella me saca los diente. Él, después de un largo suspiro accedió.

Pasaron las semanas y las dos empezamos a acercarnos, yo le perdí totalmente el miedo y ella me vio como su tabla salvavidas.
Delfina es la niña mi ojos, una gatita extremadamente tímida y miedosa que encontró en mi y en mi hijos un refugio. Lastimosamente no se lleva nada bien con mi marido. No hay química jajaja.

Tres años más tarde trajimos a nuestra casa un gatito macho al que le pusimos de nombre Sawyer. Pero esa es otra historia.

            mi niña                                                        Sawyer y Delfina