"Estoy a favor de los derechos de los animales al igual que de los derechos humanos. Es la única manera de ser un humano completo".

- Abraham Lincoln


En algún lugar, bajo la lluvia, siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz.
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jueves, 24 de febrero de 2011

LA ÚLTIMA FAENA

Testimonio del ex torero Alvaro Munera.
No se lo pierdan…


En la actualidad es concejal de Medellín, y su labor a favor de los animales (de todos) digna de elogio. Lo último que ha conseguido es sacar a los caballos de las calles de dicha ciudad (en donde eran dedicados al transporte), y llevarlos al campo.




ENTREVISTA A ALVARO MUNERA

En 1984, un toro llamado Terciopelo corneó al torero colombiano Álvaro Múnera, alias “El Pilarico”, en la plaza de toros de Munera (Albacete) y le dejó en silla de ruedas. Por aquel entonces Múnera tenía 18 años. Meses después, su mejor amigo, “El Yiyo”, murió también en una plaza de toros, y a los tres años el apoderado de ambos se suicidó. A su regreso a Medellín, Múnera se convirtió en un acérrimo defensor de los derechos de los animales y en poco menos que el Anticristo para los aficionados taurinos. Actualmente trabaja en el concejo de la Ciudad de Medellín, cargo desde el que defiende los derechos de las personas discapacitadas y promueve campañas antitaurinas.


Vice: ¿Por qué se hizo torero?


Álvaro Múnera: Nací en Medellín y desde que tenía cuatro años mi papá me llevaba a los toros. Era lo que se respiraba en mi casa, toros por todos los lados, allá no se hablaba de fútbol ni de otras cosas, solamente de toros. Yo crecí con eso y cuando estaba en segundo de Bachillerato, a los doce años, decidí que quería ser torero. Inicié mi carrera taurina y a los 17 años resulté triunfador en la Feria de Medellín. Eso me sirvió para que el apoderado de José Cubero “El Yiyo”, Tomás Redondo, me apoderara y me llevara para España. Allí toreé en veintidós ocasiones y en la Plaza de Toros de Múnera, en Albacete, el 22 de Septiembre de 1984, un toro me cogió por la pierna izquierda y me tiró por los aires. Tuve lesión medular completa, traumatismo craneoencefálico y un diagnóstico contundente: no podría volver a caminar. A los cuatro meses me llevaron para Estados Unidos, donde comenzó mi período de rehabilitación, tiempo que aproveché para ingresar en la Universidad. Fueron cuatro años viviendo en un país no taurino como un absoluto delincuente por mi profesión. Me convertí entonces en defensor de animales y desde esa época hasta ahora he trabajado por el derecho que tiene todo ser vivo a no ser torturado y espero no dejar de hacerlo hasta el último día de mi vida.


¿Pensó alguna vez en dejarlo antes de que un toro le dejara inválido?


Hubo varios momentos críticos, sí. Cuando maté a una vaquilla embarazada y vi cómo sacaban a su feto del vientre, en ese momento quise abandonar porque la escena era dantesca, me puse a llorar y vomité. Pero me dieron la palmadita en la espalda y mi apoderado me dijo “tranquilo, tú vas a ser una figura del toreo, estos son gajes del oficio”, así que desaproveché esa primera oportunidad continuando mi carrera taurina, de lo que hoy en día me avergüenzo, pero en ese momento yo tenía 14 años y no tomé conciencia suficiente para dejarlo. Luego, cuando a puerta cerrada maté a un toro al que le pegué cinco o seis espadazos y el animal, con parte de sus órganos internos afuera, se aferraba a la vida con las pocas fuerzas que le quedaban también me impresionó mucho y me indicó el retiro. Pero ya tenía preparado mi viaje a España y crucé el Atlántico, donde vino la tercera oportunidad, contundente, como si Dios hubiera pensado: “si no quiere comprender por la razón va a hacerlo ahora por otro método” y ahí sí aprendí la lección. Fue una experiencia muy bonita porque como ser humano significó superar mi situación clínica y empezar a trabajar para reparar todos mis crímenes.


Muchos defensores de los animales han aplaudido su cambio de opinión pero otros tantos dicen que no pueden perdonarle y le llaman “asesino de masas”. ¿No cree que esto es llevar demasiado lejos los postulados “animalistas”?


A ver, por un lado hay gente que opina que simplemente soy una persona resentida por el percance. Esa teoría es absurda porque el resentido no sólo debe serlo si no también parecerlo. He reconstruido mi vida totalmente y la he dedicado a ayudar a cientos de discapacitados a salir adelante y a trabajar por los derechos de los animales. Además, no conozco ningún resentido que defienda a su victimario. ¡Un toro me dejó en silla de ruedas y otro toro mató a mi mejor amigo! Soy la última persona en este mundo al que debería importarle la suerte de los toros. 

Y otra pregunta: ¿por qué se es resentido al proponer la tauromaquia incruenta?


Que se toreen los toros sin hacerles daño como lo hacen los “recortadores”. Los taurinos no pueden decir nada de toros que yo no conozca y al no poder desmentirme me calumnian. En cuanto a las personas que no pueden perdonarme por lo que les hice a los toros, no puedo más que entenderlos y, en parte, darles la razón. Sólo espero que me alcance la vida para reparar tantos crímenes. Espero que Dios me perdone pero, si no lo hace, razones le sobran.

Recientemente hemos sabido de otro torero arrepentido, el español Chiquilín, quien dice que ha visto a toros llorar y que ahora no sería capaz de matar ni una mosca. 
Me quito el sombrero ante este señor, es un verdadero héroe que aprendió desde la razón y la reflexión. 

¿Está usted en contacto con otros toreros arrepentidos?


La verdad, no sé si existen más toreros arrepentidos, los que sí crecen a pasos agigantados son los ex aficionados taurinos, personas que se han dado cuenta del macabro espectáculo que patrocinaban con su presencia, que nunca más asistieron a una plaza de toros y que en la calle me detienen, me cuentan su experiencia personal y agradecen mis artículos.


¿Cuál fue el factor decisivo que le empujó a convertirse en defensor de los animales?


Hay que pensar que mi carrera taurina fue entre los doce y los dieciocho años, que es cuando fue la cogida. De allí me trasladaron a Estados Unidos donde me tuve que enfrentar a una sociedad totalmente antitaurina que no concibe que existan pueblos donde hay espectáculos en los que se torturan y asesinan animales, y que nos ve como países atrasados…


Pero esa misma sociedad que no concibe las corridas de toros sí concibe la pena de muerte y en los años que usted estuvo allí aún ejecutaba menores de edad y minusválidos psíquicos…


Ya, es cierto, pero es que a mí no me ayudó a entrar en razón el gobierno de los Estados Unidos, lo hicieron mis compañeros de estudio, los médicos, las enfermeras, los discapacitados, los amigos de fiesta, mi novia gringa, la tía de una amiga que no dudó en decirme que me merecía lo que me había pasado… La fuerza y la contundencia de sus argumentos era tal que tuve que aceptar que el equivocado era yo, que la razón asistía al 99% de la humanidad que está en contra de los espectáculos crueles con animales. Muchas veces los pueblos no son responsables de las decisiones de sus gobernantes, prueba de ello es que en España y en Colombia predomina el sentimiento antitaurino en la gran mayoría de sus habitantes, pero una minoría de torturadores amparados por los gobiernos de turno mantiene esa crueldad.


Entonces, si en ambos países domina un sentimiento antitaurino ¿por qué siguen existiendo las corridas? ¿Tanto dinero mueven?


No creo que ese sea un motivo de verdadero peso ya que la tauromaquia incruenta también movería mucho dinero. Creo que si la corrida no elimina los elementos lacerantes de tortura y muerte desaparecerá. No veo el recambio generacional de la afición taurina, la gran mayoría de los jóvenes educados repudian las tradiciones crueles. Y algo hemos adelantado: desde España se ha llevado el debate al Parlamento Europeo, y en Colombia al Congreso de la República. En la década de los 80 los toreros eran héroes nacionales, ahora no. Además, hay que recordar que de los diecisiete países taurinos que había en el siglo pasado ya sólo quedan ocho.

Quizá estén haciendo algo mal las asociaciones antitaurinas si no logran que una opinión mayoritaria se imponga políticamente, ¿no?


Bueno, un error grande son las formas que muchas veces utilizan para tratar de imponer su idea. No me parece bien que la gente vaya a las puertas de las plazas de toros para insultar o agredir, a gritarle a los taurinos que son bárbaros o asesinos. La confrontación a base de insultos derrumba los argumentos que están de nuestro lado, cualquier persona sensata lo entiende. El debate tiene que ser desde las ideas, desde los medios de comunicación, con campañas educativas en los colegios… Soy más partidario de las manifestaciones pacíficas en otros escenarios: ante estamentos políticos o en el exterior de las iglesias, por ejemplo, para que la Iglesia Católica se replantee por qué patrocina semejante barbarie bajo el manto de sus iconos de santidad. La clave es la educación.


En sus artículos suele asociar la tauromaquia a dos cosas: la ignorancia (de los aficionados) y a la miseria (de la que huirían muchos toreros en Colombia, por ejemplo). ¿No le parece que eso es un poco simplista? ¿Cómo explicaría entonces que personajes como Ernest Hemingway, Orson Welles, John Huston o Pablo Picasso fueran grandes aficionados a la tauromaquia?


Mira, tener un gran talento no te hace más humano, ni sensible, ni sensato, y mucho menos solidario. Un coeficiente intelectual superior a la media ha sido común denominador incluso en grandes asesinos y delincuentes de la historia. Sobran los ejemplos. Sólo quien se solidariza con el dolor ajeno va en el camino correcto para ser mejor persona. Los miserables que ven en la tortura y muerte de un animal inocente un motivo de diversión, por mucho que pinten cuadros, narren invasiones marcianas o publiquen libros, son y serán salvajes de espíritu. Una pluma también puede escribir con sangre en vez de tinta, y muchos terroristas y narcotraficantes del siglo 21 tienen diplomas universitarios colgados en la pared. Son las virtudes del espíritu las que cuentan para Dios.



¿Para tus ex colegas de profesión eres un traidor?
Desde su punto de vista no me cabe ninguna duda. Ellos saben a que mí no me pueden engañar. Que no pueden decir nada que yo no sepa. A mí no me pueden discutir todas las mentiras que dicen respecto a que el toro no sufre o no siente dolor o que si el toro no fuese lidiado desaparecería, cuando en el fondo ellos saben que se trata de una raza artificial creada por el hombre con el simple fin de ser torturada vilmente. Así que como yo conozco los entresijos del mundo taurino, y sus argumentos, para ellos soy un traidor. Pero yo no les guardo rencor, pienso que a muchos de ellos, un día la vida les regalará el momento de plantearse lo que han hecho, como a varios ex toreros les ha pasado, no sólo a mí. Otros, desgraciadamente, nunca tendrán esa oportunidad. Y yo estoy absolutamente convencido que la razón me acompaña. Lo que me pasó fue una auténtica bendición.
Tú que has visto los toros de cerca, ¿realmente lloran de dolor después del calvario que le han hecho padecer?
Por supuesto. En muchas ocasiones me tocó ver morir toros a dos pasos de mí y veía como luchaban por su vida, como se aferraban a ella, y puede ver como corrían sus lágrimas por sus ojos, como respiraban fuertemente intentando sobrevivir.
¿Cómo ves el futuro de la tauromaquia? ¿Crees que el final vendrá por la educación de las nuevas generaciones o por una intervención de los poderes públicos?
No dudes que la tauromaquia no tiene futuro. Hace un siglo había diecisiete países latinoamericanos que tenían corrida de toros y hoy sólo quedan ocho. Y lo cierto es que no sabe cómo expandirse. Porque las sociedades civilizadas no dejarán que se introduzca en sus países y en sus culturas espectáculos bárbaros como este. Y piensa otra cosa, en los propios países taurinos, y ahí está el caso de España, los propios ciudadanos cada vez están tomando más conciencia de la brutalidad de este espectáculo y se inculcan valores de respeto hacia a los animales. Ese es el futuro, la educación. Y contra eso no tienen armas. Y esa educación también se tiene que hacer a los políticos.
¿Cómo está la situación de la tauromaquia en Latinoamérica? ¿Hay una corriente abolicionista como en España?
Indiscutiblemente. Los taurinos están cada vez más arrinconados. En casi todas las capitales latinoamericanas donde hay corridas de toros está habiendo manifestaciones de repulsa y eso no ocurría en la década de los ochenta, donde eran los héroes. Hoy para una gran parte de la sociedad latinoamericana, esos héroes son villanos. Y sienten el rechazo permanentemente. Cada vez va menos gente a la plaza. Y esta corriente es irreversible. Porque al final la verdad siempre triunfa.



jueves, 10 de febrero de 2011

Yo lucho por su libertad

Cada uno tiene derecho a luchar por su libertad, y es así como me decidí a incluir esto. Yo lucho por la libertad de los que no pueden hacerlo por sus propios medios, por los que no pueden expresarse como nosotros y por los que no son vistos con respeto.
Esta vez le toco el turno a los toros, uno de los tanto seres que sienten y sufren.

lunes, 7 de febrero de 2011

LO SEGUIRÉ HACIENDO

Hace poco menos de un mes que comencé a escribir en mi Blog  y más allá que ha resultado ser una válvula de escape, hay dos cosas que me llaman mucho la atención, la primera es que cuando se trata de historias personales y en especial con un toque alentador,  mucha gente las lee, algo entendible para ser honesta ya que este mundo necesita de historias que de alguna manera nos alegren el día y la segunda es que cuando escribo sobre temas fuertes, muchos se hacen los de la vista gorda.

No ha sido nada fácil meterme en el Internet e investigar sobre temas de maltrato animal, cada vez que me doy un paseo buscando información, me topo con temas y fotografías que literalmente me han quitado el hambre. Con esto quiero decir que entiendo perfectamente la postura de “la vista gorda” ya que nadie quiere escuchar o leer sobre algo que si bien sabemos que existe preferimos pasarlo por alto…total que podemos hacer al respecto verdad?

Muchos de mis amigos me dicen constantemente “que bien lo que estas haciendo” “hay que tener el valor de escribir sobre lo que a uno le apasiona” y de verdad me han dado las fuerzas necesarias para seguir pero lo que más me ha generado esas ansias por seguir escribiendo y contando historias lindas o no, son aquellos que me dicen “para que te desgastas si total nada puedes hacer” “hay miles de perros en la calle y no puedes sentarte a sufrir por todos ellos”.

Mi blog sobre animales no es el único, hay por miles, he visto que existen muchas personas que de una manera útil o no, han querido plasmar lo que sienten, piensan o investigan con respecto a este tema.

Muchos creerán que es en vano tocar un tema como este y les parecerá hasta ingenuo que alguien le dedique tiempo “perdido” a los animales, yo personalmente pienso que si bien capaz lo pasan por alto en gran parte, si dejará una huella que se logrará hacer más fuerte si somos capaces de no quedarnos callados.

 Es verdad que no me puedo poner a rescatar a todos los perros abandonados, primero porque no todos son rescatables, algunos están más que acostumbrado de vivir en la calle y resultaría hasta peligroso intentar atraparlos y segundo porque no tengo donde tenerlos. Pero si puedo ayudar a los casos más graves e intentar encontrarles un hogar (si el corazón no me gana y se quedan conmigo).

Es justamente ahí donde entra mi Blog… yo no puedo hablar de que existe falta de conciencia o humanidad de unos y otros pero si puedo contarles lo que ha sido para mi la experiencia de hacerlo… esto capaz sirva para que algunas personas sepan que no estamos hablando de “animales problema” y que pueden llegar a ser maravillosas mascotas.

Mis temas han sido varios, he escrito de casos personales que la verdad han sido maravillosos y hasta chistosos (quedan unos cuantos pero en algún momento se terminarán) pero he tenido que tocar temas que intenten remover algo; los circos, los animales de experimentación, los perros abandonado por sus dueños y vendrán muchos más. Sí muchos más! capaz más crueles que estos pero no para el morbo de unos pocos sino para llegar a lo más profundo de muchos.

lunes, 31 de enero de 2011

La pregunta sobre los animales

Estamos próximos a una consulta popular en donde una de las preguntas está relacionada con eliminar la muerte de los animales por diversión.
Lo primero que hice cuando me enteré que había sido incluida esa pregunta, fue respirar y decir por fin se va a terminar esta tortura.
Luego de eso y de pasearme unos minutos por el Facebook, noté que un porcentaje muy alto estaba de acuerdo conmigo y que al igual que yo, no se habían puesto a analizar lo que significaba verdaderamente. También me di cuenta que muchos amigos queridos se sentían indignados por terminar con esta “tradición” a la cual ellos llaman arte y que más allá de esto, estaba yendo en contra de su libertad, de sus gustos.
En la noche como es nuestra costumbre – especialmente cuando de animales se trata – comenté con mi marido sobre este tema y en principio me sorprendió la reacción de él en contra de esta pregunta.
Por supuesto por ser abogado y saber mucho más de derecho que yo, me comentó que para él esta consulta si bien es factible – y lo está siendo – no se la debería realizar. Luego de una extensa charla sobre el tema en la cual él me planteaba sus puntos de vista y yo los míos, a lo único que pudimos llegar es que el votaría NO y yo votaría SI.
Si bien esta pregunta no involucra a todos, y deja de lado el concepto de democracia (que en nuestro país no existe), para mí – que no puedo ser objetiva cuando de animales se trata – marcaría un punto de partida para que a la larga se los vea a los animales como sujetos de derecho.
Tocamos mucho esa noche lo que significa el concepto “sujetos de derecho” que en pocas palabras quiere decir que toda persona es susceptible de tener derechos u obligaciones jurídicas y por supuesto los animales no se encuentran dentro de este concepto.
Es verdad que de derecho se poco y nada, pero he estado leyendo un poquito sobre este tema y el concepto no termina en un simple “sujetos de derecho”; existe también lo que se denomina “sujetos de derecho pasivo y activo” y es ahí donde encontré una luz para que con el tiempo se pueda crear una verdadera ley de protección hacia los animales en nuestro país.
Los sujetos de derecho pasivo son todas aquellas personas que no se encuentran en la capacidad de poner en marcha la titularidad de su derecho, en este caso se refiere a los niños y a los deficientes mentales y que por ende no pueden iniciar sus propias acciones jurídicas quedando estas en manos de sus apoderados. Tomando en cuenta esto, se podría lograr que los animales si bien no pueden ser sujetos de derecho - porque son seres irracionales - podrían entrar en el concepto de sujetos de derecho pasivo en donde exista una figura que represente y sea el defensor de los animales.
Que la evolución logrará que se terminé con el maltrato animal, probablemente pero mientras tanto se necesitan regulaciones que los protejan.
En todo caso, la pregunta está planteada, sea esta correcta o no, está en camino de tomarse una decisión, pero si gana el NO, tampoco podríamos hablar de democracia porque la base de una consulta popular son las mayorías y las minorías, unos se saldrán con la suya y otros se verán perjudicados. Así que vuelvo a lo mío, si de todas maneras no vivimos en un país democrático, el que gane el SI en esta pregunta, será un inicio para que a larga se puedan incluir los derechos de los animales.